DOMINGO V DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO C
Domingo 9 de Febrero de 2025
REFLEXIÓN
1.- Este pasaje del Evangelio puede ser un símbolo de nuestra vida.
Unos pescadores están en la orilla del lago lavando las redes, cansados, tristes, desanimados, después de haber pasado toda la noche bregando sin haber pescado nada. No tienen nada para vender y quizá tampoco para comer ese día.
Mientras tanto estaban escuchando la predicación de Jesús. Cuando termina de hablar a la gente le dice a Simón: “Rema mar adentro y echad las redes”. Señor, dice Simón, hemos estado bregando toda la noche y no hemos pescado nada. Pero echaré la red porque Tu me lo dices. Y la pesca fue tan grande que se rompía la red.
Aquellos discípulos quedaron tan sorprendidos que ese encuentro con Jesús les cambia la vida, les transforma. Lo dejan todo y le siguen sin entender qué significaba eso de que “les haría pescadores de hombres”.
2.- También nosotros tenemos momentos en que estamos cansados, desanimados, tristes, agobiados… porque los problemas y las preocupaciones familiares, profesionales…nos sobrepasan. Sólo tenemos desánimo y desesperanza.
Nos ocurre lo mismo a los sacerdotes, los catequistas, los padres de familia, los educadores cristianoos… Nuestro esfuerzo y nuestro trabajo no está dando los frutos que esperamos, podemos caer en el desánimo, la tristeza, la desesperanza.. y quedarnos sin saber que hacer o no hacer nada.
En esos momentos también nos dice Jesús: “Rema mar adentro,” no te quedes lamentándote en la orilla de tu vida sin hacer nada, bloqueado por tu estado de ánimo y tus pensamientos negativos. Sigue esforzándote, sigue intentándolo…
Si hacemos caso a Jesús, si “en su nombre echamos las redes” porque confiamos en Él, nuestro esfuerzo y nuestro trabajo dará frutos abundantes.
Como aquellos primeros discípulos, necesitamos ese encuentro personal con Jesús intenso, frecuente, en la oración y en la Eucaristía, para no quedarnos anclados en la melancolía, la tristeza, el desánimo… Necesitamos su fuerza para que cambie nuestra actitud y seguir remando mar adentro
3.- Al igual que entonces a los pescadores, Jesús también nos dice a nosotros: “Os haré pescadores de hombres”.
Jesús necesita de nosotros para transmitir a otros nuestra experiencia, con nuestras palabras, aunque sean pocas, pero sobre todo con el ejemplo de nuestra vida.
Necesita nuestro corazón para seguir amando sobre todo a los más olvidados, nuestras manos para seguir ayudando a los más desvalidos, nuestra vida para estar al servicio de los demás sin pedir nada a cambio.
Necesita de nuestra generosidad, nuestra disponibilidad, nuestra alegría para seguir animando y contagiando esperanza a quienes están en la orilla de su vida sin decidirse a seguir remando mar adentro.
Nos necesita para seguir perdonando, ser constructores de paz, tender puentes para el encuentro y el diálogo. Nos necesita para seguir construyendo su Reino.
Pidámosle que esos ánimos y esos motivos de alegría y esperanza que Jesús nos da hoy, sepamos transmitirlos a los demás para que nuestro mundo sea mejor.