DOMINGO VIII DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO C
Domingo 2 de Marzo de 2025
REFLEXIÓN.
1.- Las lecturas de hoy nos dejan una importante enseñanza que no deberíamos olvidar: Lo que hay en nuestro corazón se manifiesta en nuestras palabras y nuestras obras. Manifiestan nuestros sentimientos, nuestros deseos, nuestras intenciones, nuestros pensamientos…sean buenos o malos.
Jesús lo explica con dos imágenes muy clarificadoras: “Un ciego no puede guiar a otros ciego porque los dos caerán en el hoyo…no te fijes en la mota que tiene en el ojo tu hermano, quita primero la viga que hay en el tuyo, entonces verás claro para sacar la mota del ojo de tu hermano”
2.- Tenemos la mala costumbre de hablar con precipitación y observar nuestro entorno con una actitud crrìtica por eso juzgamos y opinamos de los defectos y lo que no nos gusta de los demás, los publicamos, los extendemos y de alguna manera condicionamos la forma de pensar y opinar de quienes nos escuchan.
+Jesús nos pide que antes de hablar mal o juzgar a los demás nos miremos a nosotros mismos, descubramos lo que hay en nuestro corazón, lo aceptemos con humildad y hagamos el esfuerzo de corregirlo, ya que si somos ciegos porque no vemos o no queremos ver nuestros defectos y lo que hacemos mal, vemos en los demás los mismos defectos o las mismas cosas mal hechas que hacemos nosotros y podemos arrastrar a otros a ser como nosotros.
+De la misma manera, si hacemos las cosas bien, podemos ser ejemplo para quienes se fijan en nosotros y animarlos a tener un corazón bondadoso, misericordioso, comprensivo, siempre dispuestos a estar junto a los que nos necesitan.
3.- Tanto lo bueno como lo malo lo guardamos en la caja fuerte de nuestro corazón, por eso Jesús nos recuerda: “El hombre bueno del tesoro de su corazón saca lo bueno a la vez que el hombre malo saca lo malo”.
Nos ayudará a conocernos mejor preguntarnos de qué está lleno nuestro corazón:
+Si está lleno de bondad, paciencia, misericordia, generosidad…eso serán los frutos buenos del árbol de nuestra vida.
+Si está lleno de orgullo, soberbia, envidia, ira, rencor…eso serán los frutos malos que estemos dando en nuestra vida.
+Como nos recuerda la primera lectura hemos de estar vigilantes porque nuestras palabras y nuestras obras no podrán ocultar lo que verdaderamente somos y es lo que de nosotros verán los demás.