DOMINGO I DE CUARESMA CICLO C
Domingo 9 de Marzo de 2025
REFLEXIÓN
1.- El Evangelio de este primer domingo de Cuaresma lo podemos interpretar como lo que la Iglesia nos sugiere que podemos hacer para celebrar con fruto este año del Jubileo como un año de gracia y de renovación con la esperanza de que podemos cambiar y entre todos hacer posible que nuestro mundo sea mejor.
Hemos de comenzar como Jesús: teniendo momentos de soledad y silencio para poder reflexionar y escuchar la voz de Dios, de nuestro corazón y de nuestra conciencia, que nos ayudará a darnos cuenta de que nuestras tentaciones son las mismas que tuvo Jesús.
2.-Hemos de hacer un camino de conversión empezando por darnos cuenta de cómo estamos, reconocer que muchas veces nos sentimos desanimados, tristes, cansados, sin esperanza, fijándonos en cuáles son nuestras tentaciones y caídas más frecuentes y en qué necesitamos cambiar.
++Tenemos la tentación del egoísmo. Sólo pensamos en nosotros, en tener y acumular bienes materiales porque nos parece que así seremos más felices. Y nos dejamos llevar por los que llamamos pecados capitales: la avaricia, la lujuria, la ira, la pereza, la gula, la envidia…
++La tentación del poder que se manifiesta en la soberbia.
Queremos estar por encima de todos y de todo a costa de lo que sea, aunque sea con malas artes. Nos permitimos humillar, criticar, juzgar, calumniar, despreciar, arrinconar… a los demás con tal de salir siempre ganando, no perder el poder, estar por encima de todo y tener a todos a mi servicio como si fueran mis esclavos.
++La tentación de creernos Dios.
Nos permitimos intentar manejar a Dios y tenerlo a nuestro servicio. Cuando acudimos a Dios es para pedirle que haga nuestra voluntad, intentando negociar con Él, chantajeándole mediante promesas, ofrendas, limosnas, oraciones. Y cuando no nos concede lo que pedimos nos enfadamos, nos distanciamos de Él, nos quejamos porque hemos hecho muchas cosas buenas y nos merecemos que nos haga caso.
3.- Para vencer las tentaciones hemos de cambiar de actitud:
++Frente la obsesión de tener mucho, la austeridad para aprender a no acumular cosas que no necesitamos, gastando menos en nuestros caprichos. Aprenderemos a no considerar indispensables muchas cosas que tenemos y también a ser generosos compartiendo nuestros bienes con los más necesitados.
++Frente al egoísmo, esforzarnos en pensar más en los demás, servir a quien nos necesita sin pedir nada a cambio, con la bondad y la generosidad propia del que hace del Amor la norma fundamental de su vida, tal como hizo y nos enseñó Jesús.
++Frente a la soberbia de creernos dioses, aprender a ser humildes. Reconocer nuestras limitaciones, nuestras debilidades, nuestras equivocaciones. Estar siempre dispuesto a pedir perdón y a perdonar. Agradecer al Señor todo lo que tenemos y sobre todo estar dispuestos a hacer lo que Él quiere y espera de nosotros.
4.- Si hacemos esa peregrinación, ese camino de conversión, estaremos preparados para pasar la puerta santa del perdón que nos recuerda que al terminar la Cuaresma nos encontraremos con la alegría de ser hombres nuevos, resucitados, porque Dios siempre nos ama, siempre nos perdona, siempre nos ayuda, nos regala el perdón, la misericordia y la alegría de vivir con esperanza.