DOMINGO II DE CUARESMA CICLO C
Domingo 16 de Marzo de 2025
REFLEXIÓN
1.- Las lecturas de hoy nos proponen qué debemos tener presente para recorrer con fruto este camino de transformación y transfiguración que debe ser la Cuaresma.
++Esfuerzo. Subir a lo alto del monte supone un esfuerzo constante de seguir caminando a pesar del cansancio, el desánimo, la pereza.. porque la senda está llena de espinas, piedras, obstáculos.. que a veces nos hacen caer y otras no sabemos cómo superarlos, pero si nos paramos no conseguiremos llegar a la cima que es el lugar del encuentro con Dios.
++El silencio y la soledad. Eso es lo primero que encontraremos al llegar a la cumbre. Nadie nos molestará. No estaremos rodeados de tantas voces, tantos gritos, tanto ruido…y podremos descansar, reflexionar y rezar con tranquilidad.
Muchas veces ponemos como excusa que no tenemos tiempo porque hemos de hacer muchas cosas. Pero si no encontramos el momento no podremos escuchar la voz del Padre que nos dice: “Este es mi Hijo, el Elegido, escuchadlo”.
++La oración. Escuchar o leer con atención el Evangelio, las “palabras que diariamente nos regala Jesús” Reflexionarlo, interiorizarlo, descubrir lo que nos dice a cada uno para ponerlo en práctica y así convertir en vida lo que nos enseña y de ese modo ir cambiando y mejorando.
Aceptaremos las dificultades y problemas de nuestra vida con paz, serenidad, paciencia, esperanza…Y transfigurados, seremos reflejo del Rostro amoroso de Dos.
++No podemos caer en la tentación de la comodidad como los discípulos que le dijeron a Jesús: “”Señor, qué bien se está aquí… si quieres hagamos tres tiendas y nos quedamos…”
Jesús no contesta. Guarda silencio y comienza a bajar del monte y los discípulos bajan con él. Hay que volver a la vida diaria y allí, en medio de los ruidos y el griterío hablar de nuestra experiencia, de que seguir a Jesús nos transforma y nos transfigura, que todos podremos ser hombres nuevos y entre todos construir un mundo mejor.
2.- A los discípulos, como a nosotros, les costó y nos cuesta seguir a Jesús poniendo en práctica su Palabra, porque nuestro mundo va poco a poco perdiendo el sentido de Dios y los valores del Evangelio, prefiere una vida materialista, cómoda y fácil, y hace que tengamos que ir contracorriente.
Pero sólo la Oración y el encuentro con Jesús hace posible que tengamos la fortaleza que necesitamos, que no perdamos la esperanza de que nuestra vida puede cambiar, nos podamos transfigurar y entre todos hacer un mundo menor.