SÁBADO SANTO CICLO C
Sábado 19 de Abril de 2025
REFLEXIÓN
Jesús ha muerto. Todos somos culpables de su muerte.
De sus palabras y su vida sólo queda el silencio.
Cuando el sufrimiento y las ofensas son causadas por el desamor, sólo queda el silencio.
Es un silencio espeso que envuelve el mundo de tinieblas. Que pesa como una losa, que aplasta las conciencias, los corazones, seca nuestra capacidad de amar …y sólo se oye el silencio.
+El silencio de tantas heridas silenciadas y escondidas en el rincón más oculto del corazón por el desamor convertido en injusticia:
+Porque hay hambre en demasiados lugares del mundo. Hambre de pan, de libertad, de justicia, de amor, de paz.
+Guerras injustas promovidas por los señores de la guerra que sólo buscan el poder y el dinero considerando que el resto de mortales son sus esclavos que, aunque sean maltratados, con sueldos de miseria, con horas ilimitadas y sin control, sólo sirven para trabajar para el poderoso.
+Demasiada violencia que rompe familias, destruye sociedades, maltrata a los niños, a las mujeres, a los que por sus limitaciones ya no sirven, abusa de los más débiles, y no importa que muchos queden abandonados y solos.
+Hay demasiada destrucción de la naturaleza, la casa de todos, por el único motivo del placer, del interés de las personas por sacar provecho material o el simple gusto por matar o cambiar las reglas del juego que armoniza el orden de lo creado.
Demasiada vida que se mata o se muere.
Todo se esconde porque molesta y solo queda el silencio.
Cuando hay un enorme silencio porque entre todos hemos matado a Dios, hemos manipulado sus Leyes a nuestro antojo, lo hemos apartado de nuestra vida, de nuestra familia, de nuestra sociedad… Sólo queda el silencio cargado de preguntas que no tienen respuesta y un vacío existencial desde el que nada tiene sentido y sólo queda la vida cargada de silencio.
A pesar de todo siempre permanece viva la esperanza de que Jesús resucitado llene el vacío permanente en que muchas veces vivimos, que nos haga participar de su propia Vida y podamos comenzar a construir un mundo mejor en el que la razón de todo lo que forma parte de la vida tenga como único motor el AMOR. Un Amor que siempre mantiene viva la esperanza .
Hoy, aprovechando el silencio, puede ser un día para la reflexión, la oración, para pensar en proyectos y actitudes nuevas que orienten de otra manera nuestra forma de vivir, con propósitos que son posibles cumplir. Puede ser un día en el que abrimos las puertas del corazón para participar de la Resurrección de Jesús, de su Vida que es eterna y recuperar la alegría.