DOMINGO DE RESURRECCIÓN CICLO C
Sábado 20 de Abril de 2025
REFLEXIÓN
1.-Jesús fue enterrado en el sepulcro. Era el final de una larga etapa anunciando que Dios cumple su promesa de Salvación.
+Con Jesús quedaron enterradas muchas cosas. Ilusiones, sueños, proyectos, enseñanzas. Esperanzas que quedaron sin cumplir dejando en sus discípulos y sus seguidores una profunda sensación de fracaso
+Quedaron también enterradas. las falsas acusaciones, las humillaciones, los miedos, los insultos, las burlas… Sólo quedaba un enorme vacío.
Sólo había tristeza, soledad,miedo, incertidumbre, y una pregunta en el aire y sin respuesta: ¿Y ahora qué?
2.- Al llegar la madrugada del tercer día, todo cambia. María Magdalena va al sepulcro para estar con Jesús y queda absolutamente desconcertada.
El sepulcro está abierto, la estancia vacía. Va corriendo a decírselo a Pedro y al discípulo amado que está con él: “!!Se han llevado al Señor”!! No la creen, quieren comprobar por ellos mismos lo que dice. Entran en el sepulcro y creen.
¡¡¡Jesús ha resucitado! ¡¡¡Está vivo!!!Todo lo que era tristeza y oscuridad se transforma en Luz, alegría, entusiasmo, y van corriendo a comunicarlo a los demás.
3.- A nosotros nos ha ocurrido lo mismo.
+Hemos recorrido el camino de la Cuaresma con el deseo de llegar a este día como la meta de nuestra vida. Han quedado enterrados nuestros pecados, nuestras dudas, nuestros miedos, desánimos, desesperanzas, nuestra inconstancia, nuestra fe llena de dudas e inseguridad.
+Hoy, con el corazón limpio, abierto a la esperanza, lleno de alegría, de Luz, de Vida Nueva…proclamamos y anunciamos con alegría que JESÚS HA RESUCITADO Y CON ÉL HEMOS RESUCITADO TODOS.
+La Vida Nueva de Jesús Resucitado que recibimos en el Bautismo como un regalo, se ha regenerado, se ha fortalecido, nos ha dado un nuevo impulso para vivir con alegría y esperanza, con la seguridad de que somos amados.
+Con esa elegía desbordante, como los primeros discípulos, no podemos dejar de decir a todo el que nos quiera escuchar, que Jesús está vivo, que está entre nosotros, que es nuestro compañero de camino y que ha hecho de nosotros hombres nuevos.
4.- Precisamente hoy queremos y necesitamos renovar las promesas de nuestro Bautismo y comprometernos de nuevo a apartarnos de todo mal, de todo peligro, de todo pecado, cuidando y haciendo crecer la Vida de Dios en nosotros y comprometernos a construir un mundo nuevo, en mundo al que Jesús llama el Reino de Dios, un mundo en el que esté siempre presente el Amor, la Libertad, la Justicia y la Paz.
No perdamos nunca la alegría de la Resurrección ni el compromiso de vivir como hombres nuevos empeñados en construir un mundo mejor.