VIERNES SANTO CICLO C
Viernes 18 Abril 2025
REFLEXIÓN
1.- Jn.12-24 ss “Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo, pero si muere da mucho fruto.”
Jesús es ese grano de trigo que muere pero rebrota dando el fruto abundante de la Resurrección, fuente de vida y salvación de la que pueden beber todos los creyentes.
Es para todos motivo de esperanza porque en la resurrección comienza una vida nueva.
2.- Contemplando a Jesús Crucificado vienen a mi mente
+Tantas imágenes de hombres, mujeres y niños que fueron creados y enterrados para siempre en esta tierra, muchas veces dura, otras esponjada y acogedora. Que mueren y quedan enterrados en lo más hondo del mar porque en sus pateras no llegaron al lugar de acogida imaginado para comenzar de nuevo, o que, simplemente, fueron excluidos al llegar.
+Las de tantos que mueren de hambre y sed porque han sido desposeídos de lo suyo por los poderosos de la tierra.
+De las víctimas de la guerra, el terrorismo, que mueren por la ambición de podeer de unos pocos.
+De los que se cobijan en cualquier rincón de una gran ciudad como la nuestra porque para ellos no hay lugar, ni hay posada, y se les niega el trabajo y el pan.
+De las mujeres maltratadas, explotadas, esclavizadas como personas de otra categoría.
+De los niños abandonados, explotados, no queridos que no tienen voz ni fuerzas para guitar.
+Los que sufren el dolor de la enfermedad, a veces incurable, la soledad, el vacío que deja la muerte de los seres queridos.
+Los esclavos de la droga, elalcohol, el sexo, el juego…
+De esa lista interminable de tantos sufrimientos escondidos en el rincón de los olvidos..
Todos esos son granos de trigo escondidos a los que a la mayoría se les impide brotar, crecer y dar fruto abundante
3.-De toda esa gente escuchamos el clamor que se dirige al cielo uniéndose al clamor de Jesús:”¡¡¡Padre por qué me has abandonado”!!! o por qué les has abandonado, o nos has abandonado a todos cuando el sufrimiento y el dolor aparecen por sorpresa en nuestra vida y nos preguntamos: ¿Por qué? ¿Por qué yo?’ ¿por qué ahora?
Y entonces es cuando escuchamos la voz cargada de Amor de Jesús que resuena como un eco por todos los rincones del mundo: “ Padre perdónalos. No saben lo que hacen”.
Y de todos esos granos de trigo enterrados, ignorados, brota la esperanza de que es posible renacer, empezar una vida nueva. Es la esperanza, poca o mucha, que encoge el corazón cuando contemplando a Jesús Crucificado, experimentamos que se compadece de nosotros porque se ha hecho uno de nosotros y sabe muy bien cuáles y cuántos son nuestros sufrimientos. Por eso sólo nos queda decir:
PADRE, ME PONGO EN TUS MANOS.