DOMINGO VI DE PASCUA CICLO C - Dia de la Pascua del enfermo
Domingo 25 de Mayo de 2025
REFLEXIÓN
1.- Este domingo volvemos a escuchar la palabra Amor pero haciendo referencia a nuestro Amor a Jesús.
Él mismo nos dice: “El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre le amará y vendremos a él y haremos morada en él”.
Para guardar su Palabra es necesario escucharla con atención y con interés para que podamos llevarla a la práctica. Jesús quiere que le demostremos nuestro amor haciendo lo que Él nos pide, que vivamos como Él vivió, y con su mismo Amor total, exclusivo, fiel, misericordioso amar a los demás.
2.-Ese Amor misericordioso Jesús lo manifestó muchas veces a lo largo de su vida no sólo acercándose, escuchando, aceptando los sufrimientos y dolores de quienes acudían a Él, sino también curando sus enfermedades porque manifestaban su fe y su confianza en que Él lo podía hacer.
Por eso hoy dedicamos un día a los enfermos, para que puedan tener un encuentro especial con Jesús Resucitado que nos hace más fuertes ante el sufrimiento, el dolor y la enfermedad ya que Él vive y está siempre cerca de nosotros.
Pensamos también en todos los profesionales de la salud, especialmente en quienes también cuidan de los enfermos: familiares, amigos, voluntarios… que con su trabajo y dedicación ponen en práctica el Amor del que habla constantemente Jesús.
3.- Muchas veces no entendemos las palabras de Jesús, no sabemos cómo ponerlas en práctica, otras tenemos miedo a manifestar que somos ccristianos viviendo con coherencia nuestra fe por las consecuencias que puede tener para nuestra vida, o simplemente preferimos hacer las cosas como nos conviene buscando excusas y justificaciones para no hacer lo que debemos.
Se nos olvida que no tener en cuenta las Palabras de Jesús es una falta de Amor. Por eso debemos preguntarnos si amamos a Dios sobre todas las cosas, si nos amamos unos a otros como Dios nos ama y que siempre que amamos como Jesús estamos manifestando el rostro amoroso de Dios que se preocupa y acompaña a los más débiles y a los que más sufren.
4.- El Señor nunca nos dejará solos. Pidámosle que nos ayude a escuchar con atención su Palabra y a guardarla en nuestro corazón. Que nos conceda el don de la Sabiduría y la Fortaleza para entender su mensaje y ponerlo en práctica de modo que la coherencia de nuestra vida sea el mejor modo de anunciar el Evangelio