DOMINGO VII DE PASCUA CICLO C - LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR
Domingo 1 de Junio de 2025
REFLEXIÓN
1.- Con la Ascensión de Jesús a los cielos termina el tiempo de Jesús, el tiempo en que Jesús ha predicado, ha manifestado el Amor Misericordioso del Padre, y con su Resurrección ha confirmado a los discípulos que sus promesas se cumplen, que está vivo y que permanecerá siempre a su lado.
Y a la vez ha comenzado el tiempo de los discípulos, el tiempo en que han de comenzar a cumplir la misión que les ha encomendado: Ser testigos de todo lo que han visto y oído, anunciar por todos los rincones del mundo que se ha cumplido la promesa de salvación que Dios hizo a los hombres después del primer pecado.
2.- Las lecturas de hoy nos pueden ayudar a entender lo que el Señor quiere de nosotros y de la Iglesia:
a/ Que vivamos mirando al cielo, como quedaron los discípulos, porque allí está el Maestro de quien aprendemos la Verdad que da la Vida. Allí está el Amigo con quien compartimos confidencias, en quien confiamos cuando necesitamos ayuda, el que nunca nos deja solos porque camina siempre a nuestro lado.
b/ Mirando al cielo porque es hacia donde se dirige nuestra vida para participar plenamente de la gloria y de la vida de Dios y por tanto hacia donde hemos de caminar.
3.- Pero hemos de vivir con los pies en la tierra.
++Eso es lo que los dos hombres vestidos de blanco les dijeron a los discípulos: “¿Qué hacéis ahí mirando al cielo?” Jesús os ha pedido que seáis sus testigos, que contéis todo lo que habéis vivido, visto y oído, de modo que en todos los rincones de la tierra puedan conocer la Buena Noticia de la Salvación y del Amor Misericordioso de Dios.
++Jesús nos pide que todos hagamos lo que Él hizo, que todos seamos misioneros, que anunciemos el Evangelio en todos los sitios donde estemos, porque no sólo los sacerdotes, los religiosos, los catequistas…tienen que anunciar el Evangelio haciendo presente el Amor de Dios. Eso es tarea de todos
4.- Entonces, y también ahora, no resulta fácil hablar de Dios, vivir como vivió Jesús caminando muchas veces contra corriente. Nos sentimos débiles y con pocas fuerzas, y con frecuencia no sabemos qué hacer ni cómo actuar. Por eso Jesús promete que enviará el Espíritu Santo que será nuestro defensor, y nos dará la fortaleza y la sabiduría que necesitamos.
Pidamos al Señor que no dejemos de mirar al cielo para que no equivoquemos el camino que hemos de seguir y toda nuestra vida tenga sabor de Dios. Y que siempre demos testimonio de Jesús contando sin miedo lo que creemos, sabemos y vivimos para que su mensaje llegue a todos los lugares de la tierra.