DOMINGO DE LA STMA. TRINIDAD
Domingo 15 de Junio de 2025
REFLEXIÓN
1.- Todos tenemos momentos en los que nos preguntamos quién es y cómo es Dios. Necesitamos conocerle, pero nunca encontraremos una respuesta satisfactoria porque Dios es misterio, es mucho más que nosotros y está mucho más allá de lo que podemos entender.
Todo lo que sabemos es lo que Él mismo nos ha dado a conocer, lo que nos ha revelado de sí mismo a lo largo de la historia.
2.- Se nos ha dado a conocer como Creador y dador de vida de todo cuanto existe, incluidos nosotros. Se manifiesta como un Padre Bueno que nos ama sin límites, compasivo y con entrañas de misericordia, se preocupa de nosotros, nos cuida, nos ayuda, y está dispuesto a acogernos y perdonar nuestros errores siempre que los reconocemos, deseamos volver a Él y relacionarnos con Él como los hijos con su padre.
3.- Para que le conociéramos mejor se hizo uno de nosotros en la persona de Jesús de Nazaret, usó nuestro lenguaje para que entendiéramos sus enseñanzas y cómo quiere que vivamos para ser felices.
Toda su vida fue un continuo acto de amor: consolando a los tristes, curando enfermos, resucitando a los muertos…para que nos diéramos cuenta de que nos ama sin límites, hasta el extremo de entregar su vida por nosotros, dándonos a entender que sufrió como nosotros sufrimos y comprende muy bien todos nuestros sufrimientos.
Nos pidió que nos amemos y nos perdonemos como Él nos ama y nos perdona para que siempre permanezcamos unidos como Él está unido con el Padre.
Jesús resucitó, venció a sus enemigos, el pecado y la muerte, nos abrió las puertas de la Casa del Padre y nos ofreció la posibilidad de recuperar todo lo que habíamos perdido por el pecado.
4.- Jesús prometió no dejarnos nunca solos, estar a nuestro lado todos los días hasta el fin del mundo, y para eso envió el Espíritu Santo que es su presencia amorosa que nos llena de sabiduría para que conozcamos y entendamos bien su mensaje, nos guía y nos fortalece para que vayamos por el buen camino, nos acompaña siempre llenando nuestra vida de su Luz, de alegría y esperanza.
5.- Esta es nuestra fe, la fe que proclamamos constantemente sin prestar mucha atención: Comenzamos nuestra oración, cada celebración… en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Terminamos dando Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, y así en cada Sacramento, en cada Bendición…. Todo lo hacemos en el nombre del Padre del Hijo y del Espíritu Santo.
Este es el Dios en quien creemos, a quien amamos y del que nos dejamos amar.
6.- Aprovechemos la celebración de hoy para pedir al Señor que aumente nuestra fe, démosle gracias porque siempre está cerca y pendiente de nosotros, y celebremos la Eucaristía para su gloria y su alabanza.