DOMINGO XVIII DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO C
Domingo 3 de Agosto de 2025
REFLEXIÓN
1.- El problema entre dos hermanos por el reparto de la herencia, le da pie a Jesús a proponer la parábola del hombre rico.
+Jesús quiere que nos demos cuenta que con demasiada frecuencia ponemos nuestra atención en la acumulación de bienes materiales pensando que así podremos vivir con más tranquilidad y seremos más felices.
+Nos dejamos llevar por la codicia, la avaricia… sin darnos cuenta de que la preocupación por los bienes materiales sólo produce agobios y sufrimientos, envidias, enfrentamientos incluso entre familiares por cualquier situación en la que esté presente el dinero.
2.- Jesús nos recuerda que al final de nuestra vida, si nuestra preocupación sólo ha sido la acumulación de bienes materiales, nos presentaremos ante Dios con las manos vacías porque nada material podemos llevar con nosotros.
+Sólo podremos presentar al Señor los bienes que nadie nos puede quitar porque tienen un valor eterno y que hemos podido acumular haciendo el bien a los demás. Y ese bien que hemos hecho bien son las obras de misericordia.
+Hemos de aprender a vivir con dignidad, pero con austeridad para poner al servicio de los demás tantas cosas que no necesitamos y que nos sobran, y así poder aliviar las necesidades de los que tienen menos que nosotros.
+Esas obras son las que manifiestan el Amor Misericordioso de Dios que debe llenar nuestro corazón y que podemos repartir a manos llenas. Pero para eso hemos de esforzarnos por cuidar y hacer crecer la vida de Dios que hay en nosotros con la oración frecuente y con los sacramentos.
3.- Pidamos al Señor que nos enseñe a no ser codiciosos y nos ayude a ser generosos para poder presentarnos ante Él con las manos y el corazón llenos de nombres de aquellos que se han sentido amados por Dios porque han sido tratados con el amor, la bondad y la dignidad que merecen.