DOMINGO XVII DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO C
Domingo 27 de Julio de 2025
REFLEXIÓN
1.-Los discípulos vieron muchas veces cómo Jesús se retiraba a un lugar solitario y silencioso para rezar durante largo tiempo. Por eso en una ocasión le pidieron que les enseñara a orar y Él le enseñó el Padre Nuestro.
Es una oración que nosotros repetimos montones de veces, pero quizá lo hacemos de un modo rutinario, sin fijarnos en lo que decimos. Sin embargo, en esa oración está contenido todo lo que nosotros podemos decir, pedir y agradecer al Señor.
2.- *Cuando decimos PADRE NUESTRO estamos reconociendo no sólo que Dios es nuestro Padre, sino también que todos somos hermanos; que para Dios todos somos iguales y por tanto hemos de procurar vivir unidos en el amor. Queremos que no se profane su nombre, alabarle, bendecirle y darle gracias.
*Cuando le pedimos que VENGA SU REINO, estamos pidiendo que nuestro mundo sea un mundo de amor, de libertad, de justicia, de respeto a la dignidad de cada persona. Un mundo de paz, en el que no exista la violencia y se respete la vida de todos especialmente los más frágiles e indefensos como son los niños.
*Deseamos profundamente que se haga su voluntad, sea la que sea, porque el Señor sólo quiere que seamos felices y como un Padre Bueno nos da todo lo que necesitamos para nuestra salvación, para nuestro bien y para la salvación y el bien de los demás. Que seamos humildes y no nos empeñemos en que nos conceda lo que nos interesa. Quiere que confiemos y nos fiemos de Él.
*Le pedimos perdón por nuestras ofensas porque sabemos que hacemos cosas mal, pero nos acercamos a Él con confianza porque su Amor Misericordioso es infinito y siempre nos perdona. Y si Dios nos perdona ¿Quiénes somos nosotros para no perdonar a los que nos ofenden?
*Reconocemos que somos débiles, que nos es muy fácil caer y por eso le pedimos ayuda para vencer la tentación; que nos libre de todo mal, de todo peligro y de todo pecado y que sea Él nuestra fortaleza y nuestro apoyo.
*Como nos enseñan las lecturas de hoy, además nuestra oración debe ser constante, perseverante, insistente y confiada porque Dios siempre nos escucha.
2.- Recemos el Padre nuestro. Recemos continuamente. Dios es un Padre Bueno que se deja ganar el corazón si rezamos con confianza, con insistencia y con el corazón.
*Pero recemos el Padre nuestro, no de forma rutinaria, sino despacio y pensando lo que decimos porque es la oración de Jesús.