DOMINGO XIV DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO C
Domingo 6 de Julio de 2025
REFLEXIÓN
1.- Posiblemente Jesús ya había enviado alguna vez un grupo de discípulos a los lugares adonde pensaba ir Él. Ahora, dice el evangelio, manda otros 72 con la misma misión: Prepararle el camino y disponer los corazones para que Jesús fuese aceptado y acogido donde pensaba ir Él. Y les advierte que encontrarán dificultades importantes a las que tendrán que hacer frente con fortaleza, paciencia y serenidad: “O envío como ovejas en medio de lobos”.
+Les recuerda con qué actitud deben realizar su misión: con austeridad (no llevéis nada) y con humildad: Si no os reciben marchaos, y recordadles que a pesar de todo también para ellos está cerca el Reino de Dios.
+Les da autoridad para echar demonios y curar enfermos, de modo que sus obras manifiesten que Dios quiere aliviar toda clase de sufrimiento de todos los hombres. Y les pide que la primera presencia del reino sea la paz:”Paz a esta casa” Paz para todo y para todos. Y si hay gente de paz, esta paz permanecerá siempre allí.”
+Estad alegres no por el éxito de vuestra misión ni por los frutos que ha dado. Estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo. Porque habéis cumplido fielmente la misión que se os ha encomendado.
2.- Hoy, como entonces, hacen falta discípulos generosos y comprometidos que estén dispuestos a llevar a cabo la misión de preparar el camino para que los hombres se encuentren con Dios.
+Este no es el momento oportuno de salir a predicar en las plazas, pero sí es el momento de hablar de Jesús sin miedo, de invitar, siempre que tengamos ocasión, a que otros se acerquen a Él a través de los Sacramentos, de nuestras buenas obras y participando en distintas actividades que supongan colaborar en el anuncio del Evangelio.
+No podemos curar enfermos ni echar demonios, pero sí podemos, actuando con el corazón, aliviar el sufrimiento del cuerpo y del alma de quienes están cerca de nosotros y ayudarles a buscar en Jesús el alivio y la salud.
+Hoy podemos pensar si estamos dispuestos a aceptar la misión de ser precursores y preparar el camino al Señor.
3.- El Señor es el Dueño de la mies. Cumplamos lo que nos pide: Ponernos en camino y Rogar con insistencia y confianza que mande obreros a su mies porque la mies es abundante y los trabajadores son pocos y es necesario que haya trabajadores suficientes para anunciar y construir el Reino.