DOMINGO XXI DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO C
Domingo 24 de Agosto de 2026
REFLEXIÓN
1.- En tiempo de Jesús, tanto en las murallas de las ciudades como en las viviendas, había una puerta estrecha por la que se podía entrar una vez se cerraban las puertas. Pero sólo dejaban entrar a los conocidos.
El Señor nos pide hoy que nos esforcemos en entrar por esa puerta estrecha que nos permite acceder a la casa del Padre; y para ello necesitamos, sobre todo, ir ligeros de equipaje.
++A lo largo de nuestra vida vamos acumulando y llenando nuestras mochilas de cosas de las que no nos queremos desprender. Cosas puramente materiales a las que tenemos mucho cariño.
++Otras que no son materiales pero que también están ahí: Premios, distinciones, honores, privilegios… comportamientos que no son propios de un cristiano porque manifiestan nuestro orgullo, soberbia, engreimiento..pero que no queremos cambiar porque consideramos que nos los merecemos.
2.- El esfuerzo que nos pide el Señor es vaciar nuestra mochila y abandonar muchas cosas que no son necesarias, que cargan nuestra mochila, nos impiden caminar con ligereza y nos dificultan entrar por la puerta estrecha.
Hay cosas que, aunque nos cueste, debemos ir abandonando poco a poco. Pero hay otras que nos resultan especialmente trabajosas y que desprendernos es para nuestro bien y el de los demás. Por ejemplo:
*Nos cuesta desprendernos de cosas materiales que no son imprescindibles para vivir con dignidad, y que podríamos compartir con los demás y vivir con más austeridad.
*Poner freno a nuestra lengua. Hablamos demasiado y fácilmente caemos en la maledicencia, la crítica, la calumnia, publicar las confidencias que nos han hecho… Y con eso hacemos mucho daño a los demás, y casi siempre un daño irreparable.
*Poner orden en nuestros afectos para que no estemos atrapados y condicionados por nadie, y otros se sientan rechazados, humillados, ignorados, menospreciados… Con esos afectos desordenados nos hacemos daño a nosotros mismos y hacemos daño a los demás.
3.- Debemos estar atentos y esforzarnos en mejorar esos aspectos revisándonos cada día. Pidamos al Señor que seamos humildes para reconocer lo que hemos de dejar atrás, que cada día vayamos más ligeros de equipaje y avancemos en el camino que nos acerca al Señor.
Quizá personas que consideramos peores que nosotros y que son los últimos a nuestros ojos, a los ojos de Dios serán los primeros en el Reino de los cielos