DOMINGO XXIII DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO C
Domingo 7 de Septiembre de 2025
REFLEXIÓN
1.- Seguro que nos parece duro y exigente lo que acabamos de escuchar las exigencias que les pide Jesús a sus discípulos si quieren seguirle. Pero hemos de intentar entenderlas y ver cómo las podemos poner en práctica.
Todos nosotros alguna vez hemos estado enamorados, pero para ello son necesarias dos cosas:
*Conocer bien a la persona: Su carácter, sus cualidades, sus defectos, sus estudios, su familia…todo lo quenforma parte de la historia de su vida, así como la escala de valores que para ella son fundamentales porque son los cimientos de su forma de ser y de actuar.…
*Pero sobre todo hace falta tiempo para hablar, para compartir intimidades, para expresar el cariño; expresar la necesidad de amar y ser amado, comprendido, aceptado, apoyado… Tiempo para crecer juntos, para madurar, para consolidar el amor…
*Cuando se está realmente enamorado se es capaz de todo: dejar la familia, el trabajo, la ciudad donde se vive, los amigos… para poder realizar juntos un nuevo proyecto de vida. Todo se hace con ilusión y con esfuerzo porque se está convencido de que así seremos felices.
2.-Pues a eso se refiere Jesús cuando afirma que para ser su discípulo, Él ha de ser nuestro amor primero, hasta el punto de que todo lo demás ha de ocupar un segundo lugar.
*Y aunque no sea fácil y suponga dificultades (las cruces con las que hay que cargar para seguirle) asumirlas con alegría, con fortaleza, con ánimo, porque estamos seguros de que amar a Jesús y ser amados por Él, es un tesoro tan grande que compensará cualquier esfuerzo y sacrificio y siempre diremos que ha valido la pena.
Para conocerlo bien no es suficiente saber algunos pasajes del Evangelio que hemos escuchado en la Misa o en otras celebraciones, sino leer enteros los Evangelios para conocer su vida, sus enseñanzas, su mensaje y qué nos propone como camino para ser felices.
3.- Para poder estar enamorados de Jesús también hace falta dedicarle tiempo, para crecer en su amistad y confianza. De lo contrario tendremos buena relación con Él, pero más de una vez no le echaremos en falta y nuestra vida cristiana será mediocre y un poco fofa y superficial.
*¿Qué estamos dispuestos a hacer? ¿Queremos ser verdaderos discípulos de Jesús? Qué esfuerzo hacemos para llevar nuestras cruces? Cuánto tiempo dedicamos a nuestra formación y a estar con Él?
*Que el Señor nos dé su Luz y su fuerza para que vayamos descubriendo lo que espera de nosotros y lo que estamos dispuestos a responder.