DOMINGO XXVIII DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO C
Domingo 12 de Octubre de 2025
REFLEXIÓN
1.- En tiempos de Jesús la lepra era considerada una enfermedad muy grave porque no sólo tenía una dimensión social y sino también una dimensión religiosa ya que consideraban que las enfermedades estaban causadas por los pecados y las enfermedades graves causadas por pecados muy graves .
Por eso el leproso era excluido de la sociedad y de cualquier práctica religiosa. Era una persona impura y enferma.
2.- Por esas razones, los diez leprosos le gritan de lejos a Jesús pidiéndole que les escuche porque necesitan que les cure.
Jesús les pide algo tan sencillo como que vayan a presentarse a los sacerdotes. Por el camino se dan cuenta de que están curados, pero sólo uno, que es samaritano y al no ser judío no tiene derecho a la salvación, vuelve para dar gracias a Jesús. Sólo uno, el samaritano, recibió la curación más importante: la limpieza del corazón, la salvación de Dios; el amor de Dios que hace de él un hombre nuevo.
3.- Si nos miramos en los leprosos como en un espejo, nos daremos cuenta de que también nosotros somos leprosos:
++Nuestro corazón tiene lepra: cosas en nuestra vida que nos hacen sufrir, nos destrozan el corazón y con las que podemos destrozar, contagiar y hacer daño a los demás: la codicia, las mentiras, las envidias, las traiciones, violencia…El egoísmo, el orgullo, el fracaso, los complejos, la falta de humildad…
++Sólo cuando somos humildes tendremos la valentía de reconocer todas esas enfermedades del cuerpo y del alma que nos hacen sufrir y seremos capaces de no tener miedo ni vergüenza de pedir a los sacerdotes, a las personas buenas, o a los profesionales de la salud… la ayuda que necesitamos.
++Sólo cuando somos humildes desearemos ir al encuentro del Señor suplicando su Amor y su misericordia porque sólo Él nos puede curar. Sólo con humildad desearemos agradecer, alabar y bendecir al Señor porque ha hecho de nosotros hombres nuevos y su promesa de ayudarnos a mejorar cada día.
4.- Al subrayar Jesús que solamente uno, precisamente un samaritano, volvió a darle gracias porque además de la limpieza del cuerpo había encontrado y conocido el Amor de Dios, repitió y recordó una vez más que la salvación es para todos aquellos que son buenos de corazón y buscan a Dios con sinceridad, sea cual sea su condición. No impidamos a nadie encontrar y experimentar el Amor de Dios y no pongamos barreras a quien lo busca de todo corazón.
5.- Hoy celebramos la fiesta de la Virgen del Pilar. Pidámosle que nos proteja, nos cuide y nos ayude a encontrar en el Señor la salud del alma y del cuerpo que necesitamos.