DOMINGO XXX DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO C
Domingo 26 de Octubre de 2025
REFLEXIÓN
1.-En la parábola del pasaje del Evangelio que acabamos de escuchar Jesús nos propone una reflexión haciendo referencia a dos personajes que tienen maneras opuestas de comportarse y de entender la vida.
++EL FARISEO es un hombre ególatra, orgulloso, vanidoso que presume ante todos de ser rico y presumiendo ante Dios de sus buenas obras: “Te doy gracias porque no soy como los demás, ladrones, injustos , adúlteros… Ayuno dos veces por semana, hago limosnas, voy a rezar al Templo…
Pero lo peor de todo es la VANIDAD ESPIRITUAL: No soy como este publicano, porque todo lo hago bien y este es un pobre pecador
Se permite juzgar y dar lecciones porque todo lo que hace y dice es lo mejor, y siempre tiene razón en los consejos que da, y en las correcciones que hace humilla y desprecia a los que no son como él.
++EL PUBLICANO. Una persona pobre, humilde, no se atreve a levantar la cabeza ni a mirar al cielo y se dirige a Dios diciendo: ¡Señor ten compasión de este pecador.!
Al Señor sólo le gusta la actitud humilde del publicano que reconoce su pecados y debilidades, suplica la misericordia y la compasión de Dios y sabe que necesita su ayuda porque sólo con sus fuerzas no puede cambiar.
2.- Es necesario que nos preguntemos a quién nos parecemos.
+ Posiblemente somos un poco las dos cosas: Un poco de fariseos, que nos gusta que hablen bien de nosotros, nos digan que somos buenas personas, que tenemos buena formación y que damos buenos consejos…
+ Pero si miramos el fondo de nuestro corazón y somos sinceros con nosotros mismos, nos daremos cuenta de que también somos un poco publicanos:
Reconocemos las cosas que hacemos mal, nuestros pecados y debilidades, el daño que hacemos o hemos podido hacer a los demás con nuestros juicios precipitados y nuestras palabras hirientes y ofensivas… y cuántas veces no hemos puesto en práctica lo que el Señor nos dice y nos enseña en su Palabra…
Aunque en ocasiones busquemos justificaciones, pediremos perdón a Dios confiando en su bondad y su misericordia.
+Deberíamos hacer el esfuerzo de parecernos cada vez más al publicano para que con la ayuda y la misericordia del Señor vayamos mejorando apartándonos de la vanidad, sobre todo la espiritual, y creciendo en humildad.
No olvidemos las palabras de Jesús ante esos comportamiento:
El que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido
Que Él nos ayude a ser como espera de nosotros.