DOMINGO XXIX DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO C
Domingo 19 de Octubre de 2025
REFLEXIÓN
1.- Las lecturas de hoy nos proponen recordar que nuestra fe nace, crece y se fortalece con la oración y la Palabra de Dios.
2.- La Oración es un encuentro personal con el Señor en el que le hablamos de nuestras alegrías y tristezas, nuestras preocupaciones, nuestros proyectos y fracasos… pero también la oración es escuchar a Dios que nos habla mediante su Palabra, nuestra conciencia, y todas aquellas situaciones en las que nos preguntamos què haría Jesús en nuestro lugar.
Siguiendo el ejemplo de Moisés y de la parábola que propone Jesús, no podemos olvidar que nuestra oración ha de ser constante, insistente, confiada…porque si Dios es un Padre Bueno y quiere lo mejor para nosotros, ¿cómo no nos va a escuchar?
¿Cómo es nuestra oración, como nos enseña Jesús o sólo rezamos de vez en cuando y cuando tenemos problemas?
3.- Para poder saber lo que el Señor quiere de nosotros, que aprendamos y pongamos en práctica hemos de hacer lo que le dice el apóstol Pablo a Timoteo: Leer y reflexionar frecuentemente la Palabra de Dios, porque:
++Las Sagradas Escrituras son las que nos dan la sabiduría que nos conduce por el camino de la salvación. Una sabiduría que nos debe guiar y en la que hemos de permanecer.
++Las Sagradas Escrituras son útiles y sirven para enseñar, para aprender, para corregir, para educar en la justicia, para fortalecer nuestra fe, para ensanchar el corazón llenándolo del Amor de Dios, y nos mantiene firmes en la alegría y la esperanza
4.- Hoy también es la JORNADA DE LA EVANGELIZACIÓN DE LOS PUEBLOS. EL DOMUND
Todos somos misioneros. Todos somos enviados a anunciar el Evangelio con nuestras palabras y nuestras obras. Hagamos pues nuestro el mandato de S. Pablo a Timoteo:
“Proclama la Palabra, insiste a tiempo y a destiempo, arguye, reprocha, exhorta con toda generosidad ofreciendo buena doctrina”.
Revisemos, pues, nuestro compromiso misionero con el ejemplo de nuestra vida y con nuestra palabra, y no escondiendo nuestra condición de cristianos.
Recemos por todos los misioneros que en lugares especialmente difíciles y con grandes dificultades están llevando el mensaje de Jesús haciendo presente el amor de Dios.
Y pidamos también al Señor que nos ayude a no olvidar que debemos dejar que su Palabra ocupe un lugar importante en nuestra vida y en nuestra oración para poder anunciar con claridad y eficacia el Mensaje del Evangelio.