Día de la IGLESIA DIOCESANA
DOMINGO XXXII DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO C
Domingo 9 de Noviembre de 2025
REFLEXIÓN
1.- El Pueblo Judío consideraba el Templo de Jerusalén como un lugar sagrado porque era la casa de Dios, la morada de Dios donde acudían los fieles, solos o en comunidad, a encontrarse con Dios, bendecirle, adorarle, agradecerle los beneficios recibidos gratuitamente y pedirle ayuda para todas sus necesidades.
++Tal como dice el profeta Ezequiel, de su cimiento brota una corriente de agua viva que se extiende en todas direcciones. Un agua que sana, que da vida, llenando las aguas de peces, los campos de toda clase de frutos, de árboles con hojas siempre verdes ….porque esas aguas que brotan del santuario son aguas de Vida, todos los árboles tendrán hojas verdes de forma permanente y sus frutos serán siempre comestibles.
++Con el paso del tiempo el Templo, la Casa del Padre, se convirtió en un lugar profanado porque de todo se hacía negocio y Jesús, llevado por su celo por la casa del Padre, no consintió que aquel lugar sagrado se hubiera convertido en un mercado echando de allí a todos los vendedores.
2.- También para nosotros, el Templo, la Iglesia, es el lugar de la presencia de Dios al que acudimos solos o todos juntos para orar, adorar, bendecir y agradecer a Dios los beneficios recibidos y suplicar que tenga misericordia de nosotros porque siempre nos escucha, nos ayuda, nos perdona y nos concede lo que necesitamos.
++De su cimiento, que es Cristo, brotan torrentes de Agua viva, que son los Sacramentos. Un Agua llena de los dones del Espíritu, que se extiende en todas direcciones, que al recibirlos hace de nosotros hombres nuevos, Templos de Dios porque es Dios mismo quien habita en nosotros.
++Todos juntos, como Templos de Dios, ofrecemos una nueva imagen de la Iglesia, nos convertimos en lugares del encuentro de los hombres con Dios, vamos construyendo ladrillo a ladrillo el Reino de Dios y por eso cada uno hemos de mirar cómo construimos.
++Que no profanemos ni que nadie profane el Templo de Dios que somos nosotros porque seremos responsables de no ser lugares de encuentro de los hombres con Dios ni de que se vaya haciendo realidad el Reino de Dios en el mundo. Un Reino de Amor, de libertad, de justicia y paz.
3.- Al celebrar hoy el Día de la Iglesia Diocesana agradecemos que Dios cumple su promesa de estar siempre presente entre nosotros, y también renovamos la responsabilidad de mantenernos unidos, apoyados en el único cimiento que es Cristo, para ser fieles al mandato de amarnos unos a otros como Él nos ama y así nos reconozcan como discípulos Suyos.
++Pensemos cada uno si vivimos como Templos de Dios y si somos presencia del Espíritu de modo que quienes buscan a Dios lo puedan encontrar en nosotros.