DOMINGO III DEL TIEMPO DE ADVIENTO CICLO C
Domingo 14 de Diciembre de 2025
REFLEXIÓN
1- Estamos a mitad del tiempo de Adviento y la Palabra de Dios nos ayuda a reflexionar y hacer un examen de conciencia.
Qué estamos haciendo para prepararnos a vivir la Navidad como uno de los acontecimientos de nuestra fe que cambia nuestro corazón, nuestra vida y la vida de quienes nos rodean?
Juan el Bautista estaba en la cárcel rodeado de tinieblas y de dudas. Los judíos esperaban un mesías como un salvador fuerte y guerrero que los liberara de la esclavitud a la que estaban sometidos por el imperio romano y sin embargo oye hablar de otro mesías, de otro salvador que no responde a lo que esperaban.
Por eso envía a preguntarle si es Él al que han de esperar o tienen que esperar a otro.
La respuesta de Jesús es sencilla y clara: Decidle lo que veis: los ciegos ven, los sordos oyen, los cojos andan, los leprosos quedan curados, los muertos resucitan y los pobres son evangelizados.
2.- Nuestro mundo está demasiado lleno de cosas feas, de oscuridad, de dudas y nos preguntamos: ¿Cuándo ha de venir este Mesías? ¿Cuándo nuestro mundo va a ser diferente?. Cuándo vendrá el Señor?
Jesús nos da la misma respuesta. El mundo nuevo vendrá poco a poco. Tened paciencia como el labrador: siembra la semilla, la riega, la cuida, espera que vaya creciendo poco a poco y vaya dando fruto. Hemos de saber esperar y tener paciencia.
Del mismo modo, el mundo nuevo, el Reino de Dios, se hará realidad al ritmo que Dios quiera y con la colaboración de los hombres. También depende de nosotros que se vaya haciendo visible con el ejemplo y la coherencia de nuestra vida.
Esa paciencia y esa esperanza es la alegría que nos da la BUENA NOTICIA de que es Dios quien nos salva. Por eso, la alegría de la Navidad no es la alegría fofa, consumista y artificial que nos ofrece nuestra sociedad de consumo, sino la que nos ofrece nuestra fe y nuestra esperanza.
3. - Nosotros somos hoy los discípulos a quienes no pueden preguntar si somos los verdaderos cristianos, y deberíamos estar en condiciones de decir: Fijaos en lo que veis, en nuestra vida, en que repartimos amor, misericordia, compasión, perdón, en que estamos al servicio de los más débiles, de los más indefensos, de los pobres, los enfermos, los que están solos, los que esperan un gesto de bondad y ternura aunque sea pequeño.
4.- Aun estamos a tiempo de preparar el camino al Señor, de prepararnos para celebrar una Navidad diferente, no dejándonos arrastrar por lo que hacen todos, lo que propone el ambiente que nos rodea, sino para que Dios hecho pequeño como un bebé sea el centro de nuestras celebraciones y nuestra fiesta porque nos ama sin medida.