FIESTA DE LA INMACULADA CICLO A
8 de Diciembre de 2025
REFLEXIÓN
1.- En la primera lectura aparecen Adán y Eva resistiéndose a asumir la propia responsabilidad y echándose las culpas el uno al otro y al fin a la serpiente (símbolo de todas las fuerzas del mal) de la desobediencia que habían cometido.
El Señor se enfada con ellos por su desobediencia, por su poca valentía para reconocer la verdad, pero sobre todo porque han querido comportarse como dioses decidiendo ellos lo que está bien y lo que está mal.
También hoy los hombres nos consideramos dioses decidiendo lo que está bien o mal según nos interesa, y es nuestra la responsabilidad que el mal siga estando presente en el mundo.
Nos falta valentía para reconocer la verdad, nos echamos las culpas unos a otros, no asumimos nuestra responsabilidad, y esos enfrentamientos se convierten en guerras, violencias, destrucción del mundo que Dios ha puesto en nuestras manos y en sufrimientos para muchas personas inocentes.
2.- Enredados en esas luchas , enfrentamientos y oscuridad, nos olvidamos lo que S.Pablo nos dice a los cristianos en la carta a los Efesios:
“Habéis sido elegidos, antes de la creación del mundo, para ser santos e irreprochables ante Dios…”O lo que es lo mismo: “Habéis sido elegidos para amar a los demás como el mismo Dios nos ama, repartiendo bondad. misericordia, compasión, perdón…”
María es el ejemplo de escuchar y hacer lo que Dios quiere de nosotros:
++Que procuremos tener el corazón limpio luchando contra el pecado.
++Escuchar con atención lo que Dios nos dice a través de su Palabra y la Voz de nuestra conciencia.
++Estar dispuestos como María a hacer lo que Dios nos pide, aunque no lo entendamos:”Aquí estoy. Soy tu esclava. Haz de mí lo que quieras”
++Vivir pensando en el bien de los demás y no solamente en el nuestro.
3.- El Adviento es tiempo de esperanza. Es tiempo de creer que Dios nos salva, que los hombres podemos cambiar, que el mundo puede ser mejor porque Dios quiere estar presente entre nosotros para enseñarnos cómo amar, cómo hacer el bien sin pedir nada a cambio.
Acojamos a Jesús en nuestro corazón como lo hizo María y con su ayuda estemos siempre dispuestos a estar al servicio de Dios y de los demás.