EPIFANÍA, FIESTA DE LOS REYES MAGOS, CICLO A
Martes 6 de Enero de 2026
REFLEXIÓN
1.- El relato de los Reyes Magos es un modo como en la S.E. y hoy en el Evangelio se nos dice que la Salvación es para todos los hombres de cualquier raza, cultura, religión porque todos somos hijos de Dios, creados a su imagen y semejanza.
El relato de hoy es una historia con la que nosotros nos podemos sentir identificados:
++Todos los hombres somos buscadores de una verdad que de sentido a nuestra vida. O mejor: somos buscadores de La Verdad.
Hemos de tener los ojos, la mente y el corazón abiertos para fijarnos en las pequeñas cosas que forman parte de nuestra vida, porque Dios no se muestra en grandes acontecimientos sino en lo pequeño, lo humilde, lo sencillo, lo cotidiano.
++En esa búsqueda podemos tener momentos de oscuridad en los que podemos pensar que no existe lo que buscamos porque el camino no es fácil. Hay momentos de dudas, de cansancio, de desánimo y desesperanza, pero podemos y debemos pedir ayuda a quienes nos pueden aconsejar, orientar, animar a seguir el camino con paciencia y constancia, como les ocurrió a los Magos.
Hemos tenido en nuestra vida muchas estrellas que nos han ayudado a encontrar el camino que andamos buscando: Sacerdotes, catequistas, padres, educadores, amigos…que sin darse cuenta nos han orientado y ayudado a seguir avanzando por el camino adecuado sin desanimarnos.
2.- La Verdad que da sentido a nuestra vida se ha hecho presente en un Niño, hijo de unos padres pobres recién llegados a Belén, nacido como un forastero, un excluido, un sin techo porque para Él no había sitio en la posada.
Por eso, sólo el que tiene un corazón y una mirada limpia, porque el Señor hace las cosas de forma sorprendente, lo puede descubrir en los pobres, los descartados de la sociedad, los enfermos, los ancianos, los presos, los que no tienen medios para vivir con un mínimo de dignidad.
Si estamos dispuestos a encontrarnos con Él, también hemos de estar dispuestos a que Dios sea el centro y el Señor de nuestra vida, a ofrecerle nuestros mejores regalos: lo que somos y tenemos, pero esencialmente nuestro corazón, nuestro amor y nuestra vida.
3.- Nosotros también podemos ser estrellas para los demás si todo en nuestra vida es un reflejo de lo que creemos, del Dios a quien amamos , de las enseñanzas que de Él hemos recibido, de la bondad, la generosidad, la misericordia, la paz, quizá sin palabras pero sí con la coherencia de nuestra vida.
4.- Pidamos al Señor que no dejemos nunca de buscarle, que seamos agradecidos por las estrellas que han iluminado momentos diferentes y difíciles de nuestra vida y nos han conducido a Él, y pidámosle saber ser estrellas para aquellos que buscan ayuda y consejo para encontrar el camino que tal vez han perdido.