DOMINGO IV DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO A
Domingo 01 de Febrero de 2026
REFLEXIÓN
1.- Sea cual sea nuestra situación, todas las personas perseguimos un mismo objetivo: SER FELICES Yo me pregunto: ¿Soy feliz? Y os pregunto a vosotros: ¿Sois felices?
Podemos decir que en el mundo hay dos grupos de personas:
Los ricos y los poderosos que ponen su corazón en los bienes materiales y creen que así son felices. Pero se engañan porque viven encerrados en sí mismos, preocupados de que nadie les robe, sufriendo por perder lo que tienen y porque se sienten humillados si pierden autoridad, poder y privilegios.
Nunca son felices y su vida está vacía y sin sentido.
2.- Hay un segundo grupo: Los que siguen los criterios de Dios que no son los criterios del mundo.
La felicidad que propone el Señor va más allá de no tener problemas , dificultades, sufrimientos, porque su objetivo es hacer realidad su Reino. Un Reino que comienza en nosotros si dejamos que sea Dios quien ocupe el centro de nuestro corazón y que su presencia rebosa en todo aquello que hace del mundo su Reino.
+Es la alegría de quienes siendo pobres se saben ricos en los bienes de Dios y que son de Él sus preferidos. Y los que son generosos y saben vivir con austeridad compartiendo lo que tienen.
+Los pacientes, pacíficos y pacificadores porque viven en paz consigo mismos, tienen paciencia ante los insultos y calumnias, se esfuerzan por perdonar y vivir en paz con los demás, construyendo puentes de diálogo y encuentro, esperando con paciencia que todo se cumpla según los planes de Dios.
+Los que sufren porque sus propios pecados les alejan de Dios. Porque acompañan a quienes sufren sin paciencia y sin esperanza, compartiendo su dolor y sufrimiento.
+Felices los que lloran de alegría por los bienes recibidos de Dios, y por todo el dolor que provocamos con las guerras, las injusticias y las desigualdades.
+Felices los que tienen hambre de justicia, de amor y de paz porque están comprometidos en construir un mundo mejor.
+Felices los que trabajan sin descanso en ser constructores de paz en un mundo enfermo y roto por la violencia, las ambiciones de quienes quieren ser dioses y sólo provocan guerras, injusticias, destrucción y muerte.
3.- El camino y los motivos de alegría y felicidad que propone el Señor están fuera de toda lógica según lo que propone nuestra sociedad. Por eso, quien se esfuerza y se compromete seguir el programa de vida para ser feliz que propone Jesús se expone a ser perseguido, maltratado, humillado y martirizado…porque nuestro mundo, que vive de espaldas a Dios, no quiere encontrar el verdadero sentido de la vida. Por ese motivo decía el PP Francisco: Hoy hay más mártires en el mundo que en los primeros siglos de la Iglesia
Quizás lo que propone Jesús para ser felices puede parecer a muchos un mundo al revés, pero sólo lo puede entender quien se atreve a experimentarlo poniéndolo en práctica encontrando una alegría que nadie le podrá quitar.