DOMINGO I DE CUARESMA CICLO A
Domingo 22 de Febrero de 2026
REFLEXIÓN
1.- En este primer domingo de Cuaresma recordamos que antes de comenzar su predicación Jesús se retira al desierto para tener un tiempo de preparación para cumplir bien la misión que el Padre le ha encomendado.
En las tentaciones toma conciencia de quién es y saca la fuerza necesaria para no caer en las trampas del Tentador.
+Después de 40 días de ayuno es tentado a aprovechar su poder en beneficio propio: “Haz que estas piedras se conviertan en pan”, Y Jesús le recuerda que el hombre también tiene hambre de Dios, hambre de un Amor sin límites.
+El Tentador le propone poner a Dios a su servicio y Jesús le responde que “no hay que tentar a Dios pidiéndole que haga lo que nosotros queremos.”
+Con un enorme cinismo el Maligno le pide que le adore a él y así le dará todos los reinos de la tierra. Y Jesús le responde que sólo hay un Dios al que hay que adorar y darle culto.
2.- La Cuaresma también debe ser para nosotros un tiempo de desierto, de silencio, de escucha para darnos cuenta de cuáles son nuestras tentaciones y de qué manera nos comportamos ante ellas.
+Experimentar y reconocer que no somos felices sólo estando saciados de bienes materiales. Necesitamos saciar nuestra hambre y nuestra necesidad de Dios alimentándonos de su Palabra, la oración y los Sacramentos.
+En el silencio escucharemos al Tentador que pondrá ante nuestros ojos el deseo de utilizar a Dios a nuestro gusto, pidiéndole milagros, reclamando que nos escuche, nos conceda lo que le pedimos y enfrentándonos con Él como un niño caprichoso cuando no nos concede lo que le pedimos, echándole la culpa de todos nuestros males y haciéndonos dudar de que nos quiere y nos cuida.
+El Tentador hace salir de nosotros toda nuestra ambición de poder, poseer un poder absoluto incluso superior al de Dios, y buscar otros dioses (magia, amuletos, drogas…) que nos hagan poderosos aunque hagamos daño a los demás. Haciéndonos olvidar que sólo hay un Dios al que hay que adorar y darle culto. Sólo en Él hemos de confiar y ponernos en sus manos porque siempre quiere lo mejor para nosotros, aunque no lo entendamos.
3.- Fijándonos en las tentaciones de Jesús debemos preguntarnos:
**¿Cuáles son nuestras tentaciones? tener, acumular, poseer, no compartir, ambicionar..
**¿En cuales caemos con más frecuencia?
**¿Qué medios ponemos para vencerlas?
Si aprovechamos la Cuaresma como un tiempo de desierto, de escucha, de oración y de esfuerzo, entenderemos que no es un tiempo de tristeza, aunque nos cueste avanzar, sino de alegría porque podremos celebrar que Jesús ha resucitado y que también hemos ido resucitando nosotros.