DOMINGO III DE CUARESMA CICLO A
Domingo 8 de Marzo de 2026
REFLEXIÓN
1.- En este pasaje del Evangelio hay dos personajes centrales:
++JESÚS que cansado del camino se sienta al borde del pozo de Jacob.. Le pide de beber a una mujer que además es samaritana, sabiendo que los samaritanos y judios no se hablaban por razones políticas y religiosas muy antiguas
++LA MUJER Samaritana a la que Jesús provoca y hace brotar en ella sus deseos y anhelos más profundos: Ser aceptada a pesar de ser samaritana, ser amada, escuchada, comprendida, acogida como mujer insatisfecha.
++Le ofrece un agua que saciará toda su sed, culminará todos sus deseos más profundos, no su sed de agua material sino un agua que saciará su corazón y le llevará a la Vida Eterna, un agua que dará sentido a toda su vida.
Es una invitación a reconocer que Jesús es el Mesías, el que saciará todos sus anhelos y deseos.
++ La mujer regresa a su pueblo, cuenta su experiencia, invita a que conozcan ellos mismos al Mesías… Y le rogaron que se quedara con ellos unos días y así conocer un camino nuevo, una nueva forma de vivir que les llevará a la Vida Eterna. Es una mujer MISIONERA.
2.- Nosotros también estamos cansados de caminar por la vida cargando una mochila llena de problemas, sufrimientos, injusticias, soledad… Tenemos sed.
Deseamos beber y lo hacemos muchas veces saciándonos en unas fuentes equivocadas: El alcohol, la droga,el juego, el vicio…Fuentes que no nos sacian, sino que nos dejan vacíos, tristes y con amargura.
3.- Durante la Cuaresma el Señor nos ofrece la oportunidad de saciarnos del Agua de la Vida, de estar llenos de Dios, encontrarnos con Él, a que esté siempre con nosotros, a purificar nuestro corazón, replantear nuestra vida, la manera de vivir nuestra fe y rectificar todo lo que hay en nosotros de retorcido, de equivocado, y como la Samaritana, SER MISIONEROS, contando allí donde estemos cuál es nuestra experiencia de Dios, de dónde nace nuestra alegría y el por qué de nuestro modo de ser y de actuar.
Durante esta semana podemos revisar:
+De qué tenemos sed y en qué fuentes equivocadas la saciamos.
+Dónde y en quien buscamos nuestro descanso.
+Cuánto tiempo dedicamos al Señor para que sea Él quien sacie todos nuestros anhelos más profundos.
+Qué podemos cambiar y mejorar para ser más felices y contarlo a los demás.
No olvidemos lo que decía S. Agustín:
“Nos hiciste, Señor, para Ti y nuestro corazón está inquieto e insatisfecho hasta que descansemos y lo llenemos de Ti”.
Aún tenemos tiempo para aprovechar la Cuaresma.