DOMINGO V DE CUARESMA CICLO A
Domingo 22 de Marzo de 2026
REFLEXIÓN
1.- Este pasaje del Evangelio nos ayuda a prepararnos a la Fiesta de la Pascua, de la Resurrección de Jesús. Podemos fijarnos en tres dimensiones de la persona de Jesús
En primer lugar, SU DIMENSIÓN HUMANA.
Es una dimensión presente a lo largo de toda su vida: es amigo de sus amigos, está en la fiesta de una boda, come con quien le invita, y en esta ocasión, ante la muerte de Lázaro, se conmueve hasta lo más profundo de sus entrañas y llora. Empatiza con el sufrimiento de sus hermanas Marta y María, como ante el sufrimiento de cualquier persona, especialmente por la realidad de la muerte que es lo que más hace sufrir al ser humano.
2.- En segundo lugar LA DIMENSIÓN SOBRENATURAL DE JESÚS.
Después de llorar por la muerte de su amigo, hace lo que sólo Dios puede hacer: Resucitar a Lázaro. Jesús se revela no sólo como una persona buena, amigo de sus amigos, sino como el SEÑOR DE LA VIDA. Ese milagro es lo que va a vivir Él en la pascua cuando dice: “Yo soy la resurrección y la vida, el que cree en Mí aunque haya muerto vivirá…Y el que cree en Mí no morirá para siempre”, porque la muerte no es el final, sino el comienzo de esa otra dimensión de nuestra vida que nos abre las puertas de la Casa del Padre y participar de su Vida para siempre. Cambia nuestra manera de mirar y entender la muerte y vivir con esperanza.
3.- En tercer lugar la referencia para NUESTRA VIDA.
++Jesús participa de nuestra vida. Se alegra con nosotros, pero no es indiferente ante nuestro sufrimiento sobre todo ante la muerte, especialmente cuando nos afecta directamente.
Nos enseña que llorar, como lloró ante la tumba de Lázaro, no es signo de debilidad, sino expresión de Amor. Nos ama tanto que llora con nosotros y nos da confianza para que nos acerquemos a Él porque nos conoce y quiere consolarnos.
++También es una llamada a darnos cuenta de que muchas veces tenemos en nosotros zonas de muerte. Estamos atados y encerrados por la losa de nuestros pecados, nuestros miedos, nuestros resentimientos…hasta el punto de que estamos vivos por fuera, pero en lo más hondo de nosotros hay algo apagado o apagándose que no nos deja vivir.
Es una invitación a salir de nuestras zonas oscuras y mantener viva la esperanza que da un nuevo sentido a nuestra vida.
4.- Estamos terminando la Cuaresma y es todavía tiempo para dejar que el Señor entre en nuestras vidas y todo eso que está moribundo lo reviva, lo resucite. Es tiempo de reconciliarnos con Dios y con aquellos con los que nos han ofendido o hemos ofendido nosotros, retomar el tiempo de oración y tal vez de quitar la piedra que nosotros mismos nos hemos puesto. Vivir la alegría de que también nosotros resucitaremos y podamos empezar a vivir ya ahora como personas resucitadas.
Que el Señor nos conceda poder experimentar su cercanía humana, confiar en su poder divino que nos hace resucitar y vivir con alegría cada momento de nuestra vida diaria.