DOMINGO DE RAMOS CICLO A
Domingo 29 de Abril de 2026
REFLEXIÓN
1.- Con la celebración de hoy comenzamos la Semana Santa. La semana más triste, más amarga, más dura y de mayor decepción de la vida de Jesús.
Estos próximos días iremos recordando, reviviendo y celebrando poco a poco cada uno de los acontecimientos más importantes que ocurrieron esta semana y que tienen en común el Amor de Jesús y el desamor de sus discípulos y de todo el pueblo de Israel.
Toda la gente y tambièn sus discípulos lo buscaban y se acercaban a Él por los milagros, porque su mensaje era sorprendente y especialmente atractivo, sobre todo era libre y valiente, hablaba con autoridad cuando debía acusar y condenar las mentiras, las injusticias, el abuso de autoridad y la hipocresía de quienes se llamaban buenos a sí mismos y decían que eran malos todos los demás.
Todo eso ocurrió de manera más explícita cuando llegó a Jerusalén para la fiesta de la Pascua:
+Unos lo recibieron con alegría, con gritos, cantos, palmas y ramos de olivos aclamándolo como el Rey de Israel, el que llega en el nombre del Señor.
+Y fueron esos mismos, pocos días después, manipulados y presionados por los sumos sacerdotes y las autoridades religiosas, quienes por miedo o cobardía, le abandonaron, le traicionaron y pidieron su muerte en cruz.
Fue para Jesús una gran decepción.
2.- Contemplando esos acontecimientos nos podemos preguntar si acaso no hacemos nosotros lo mismo:
+Nos acercamos a Él pidiendo ayuda, apoyo, solución a nuestros problemas y sufrimientos… y le bendecimos y le damos gracias cuando reconocemos toda su ayuda y todos los bienes que recibimos de Él.
+Pero nos alejamos y le damos la espalda cuando, encerrados en nuestros intereses, nos olvidamos de Él, nos quejamos porque seguirle no es fácil y nos cuesta un gran esfuerzo, cuando nos enfadamos y le echamos las culpas de todos nuestros males.
¿Dónde nos situamos nosotros? ¿A qué grupo pertenecemos? ¿Cuál es la actitud más frecuente en nuestra vida?
3.- Esta semana también es para muchos una semana de descanso, pero conviene tener en cuenta que allá donde estemos hagamos el esfuerzo de participar en todas las celebraciones parroquiales y no sólo en las procesiones. Necesitamos encontrar un poco más de tiempo para el silencio y la oración, estar más cerca del Señor para que se fortalezca nuestra fe y se agrande nuestro corazón, y no seamos como los que siguen a Jesús según les conviene.
En un momento de silencio pensemos qué vamos a hacer para que esta semana sea para nosotros una Semana Santa de verdad.