DOMINGO III DE PASCUA CICLO A
Domingo 19 de Abril de 2026
REFLEXIÓN
1.- Muchas veces nos encontramos en nuestra vida con problemas, dificultades, situaciones, que no entendemos, que nos hacen sufrir especialmente y preferimos, como los discípulos que van hacia Emaús, huir y olvidar la sensación de fracaso, oscuridad, tristeza y desánimo.
En esas situaciones, Jesús sale a nuestro encuentro, camina a nuestro lado y nos habla al corazón, pero no le reconocemos, como aquellos discípulos, porque tenemos una mirada dirigida sólo hacia nosotros, no somos capaces de escuchar ni mirar más allá de nuestros límites.
Escuchar y acoger su Palabra dirigida directamente a nosotros, hace arder nuestro corazón, nos llena de su Amor y de la Luz de su Espíritu, quizá sin terminar de darnos cuenta.
2.- Los discípulos de Emaús le rogaron: “Quédate con nosotros porque atardece” y fue al partir el pan cuando le reconocieron.
Cuando nos vemos envueltos en la oscuridad de la noche de nuestra fe y nuestro no entender, podemos hacer nuestra la misma súplica de los discípulos. “Quédate con nosotros…” Y en lugar de invitarle nosotros es Él quien nos invita a sentarnos a su mesa y parte para nosotros el Pan. Su Pan.
Al reconocerlo en la Eucaristía Jesús se hace una misma cosa con nosotros, nos alimenta con el Pan que nos fortalece, que nos abre los ojos para reconocerlo presente en nuestra vida, se hace una misma cosa con nosotros y nosotros con Él.
Nuestra vida se transforma, recuperamos la alegría, la fortaleza y la esperanza y esa presencia Suya podemos reflejarla con nuestras obras en cualquiera de las situaciones de nuestra vida porque nos comportaremos como Él lo haría si estuviera en nuestro lugar.
Pidamos al Señor que se quede siempre con nosotros, que su Palabra nos ilumine y abra nuestros ojos para reconocerlo caminando a nuestro lado, y que la Eucaristía sea el alimento que nos fortalezca para hacer frente a las dificultades en lugar de huir y de escondernos.