SOLEMNIDAD SANTÍSIMA TRINIDAD
Domingo 31 de Mayo de 2026
REFLEXIÓN
1.- Hablar de la Santísima Trinidad es adentrarnos en el misterio de Dios, un misterio difícil de entender y de conocer. Sin embargo a lo largo de toda la historia de la humanidad se nos ha ido manifestando poco a poco, y la mejor definición que tenemos de Él nos la ofrece el Apóstol S.Juan: DIOS ES AMOR.
Un AMOR que se ha ido dando a conocer mejor en las enseñanzas y en la vida de Jesús.
*Dios es un PADRE BUENO, Señor y dador de vida, de TODA vida, que nos ama a cada uno como sus Hijos amados y predilectos, especialmente a los que más necesitan ser amados porque son frágiles, necesitados de ayuda para todo y de todos.. Un Padre que nos comprende y que está siempre dispuesto a perdonar porque es infinita su misericordia.
* Un Padre que envió a su HIJO AMADO Y PREDILECTO, no para juzgar al mundo sino para que el mundo se salve por Él. Para que conociéramos cómo es su Amor a los hombres hecho visible en las enseñanzas y la vida de su Hijo Amado, porque tal como dice el mismo Jesús quien le ha visto a Él ha visto al Padre.
*Un Dios que es en sí mismo PLENITUD DE AMOR del que nos hace participar cuando llenó el corazón de los Apóstoles como un Fuego ardiente que transformó sus vidas y capaces de Amar a Dios sobre todas las cosas y AL PRÓJIMO como DIOS NOS AMA .
*Un Espíritu del que nosotros participamos cuando recibimos los Sacramentos, especialmente el Bautismo y la Confirmación
2.- Si Dios es un misterio de Amor, es también en asimismo una relación de Amor en Plenitud.
*Si nosotros hemos recibido el Espíritu Santo es para hacer de nosotros hombres nuevos, para que vivamos amándonos unos a otros como Dios nos Ama porque Él vive en nosotros, de forma que hemos de dar siempre prioridad a lo que nos une, aceptar a cada uno cómo es, estar dispuestos a perdonar y pedir perdón, ser portadores y constructores de Paz, relacionándonos entre nosotros como miembros de la Gran Familia de los Hijos de Dios.
3.- Proclamamos nuestra Fe en Dios como Santísima Trinidad con mucha frecuencia, sin darnos cuenta de la importancia que tiene lo que decimos:
*Comenzamos la Misa y cualquier celebración de un Sacramento y muchas veces una reunión, en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
*Terminamos una oración dando gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
*Recibimos el Bautismo y el Perdón de los pecados en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
*Bendecimos y recibimos una bendición en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
*Cuando rezamos el Credo decimos creo en Dios Padre, Señor y dador de Vida.
Creo en Jesucristo su Único Hijo
Creo en el Espíritu Santo.
4.- Esta es nuestra Fe. Pensemos la importancia de lo que repetimos tantas veces y acudamos a Dios con confianza, como sus hijos amados y predilectos.